La mañana comenzó en el auditorio, con una oración comunitaria acompañada de canciones que invitaron a abrir el corazón. Luego, en la Sala de los Espejos, las familias se reencontraron en dinámicas lúdicas como “mímica”, “el luche” y “corre, corre, la guaracha”, que despertaron risas, complicidad y alegría compartida.
Tras el juego, los niños disfrutaron su colación en la sala, mientras los adultos compartían un coffee break en el patio, preparando el espíritu para el siguiente momento: un encuentro íntimo en el pasto, donde padres e hijos conversaron y se miraron con nuevos ojos, guiados por preguntas y dinámicas preparadas por el equipo de ciclo.
El cierre tuvo lugar en la capilla, espacio sagrado donde cada niño llevó un corazón decorado con las huellas de sus manos y las de sus padres. Allí compartieron historias sobre el origen de sus nombres, el significado que encierran, y los sentimientos que despertó aquel primer encuentro entre padres e hijos. Como broche final, los niños regalaron una canción preparada con sus misses, envolviendo el momento en emoción y gratitud.
Este Encuentro de Padres e Hijos fue posible gracias al compromiso y cariño de un equipo que acompañó cada detalle con dedicación: Ximena Bustamante, encargada de convivencia escolar; Alicia Castro, directora de ciclo, y María Paz Galleguillos, directora del Departamento de Pastoral y Formación, quien la reemplazó en el encuentro de Kinder A; Bárbara Olavarría, encargada de psicología y orientación de I ciclo; Pamela Balbontín, terapeuta ocupacional de primer ciclo; Verónica Bustamante, encargada de pastoral en primer y segundo ciclo; y las educadoras y co-educadoras que guiaron a sus cursos con ternura y entusiasmo: Karen Fuentes y Jocelin Montecino (Kinder B), Andrea Zamora y Carolina Contreras (Kinder A).
Agradecemos a cada familia por su presencia, y al equipo organizador por hacer posible esta experiencia que quedará grabada en el corazón de nuestra comunidad.