En el marco de la campaña Abrigando la Esperanza, toda nuestra comunidad escolar se movilizó con generosidad y compromiso. Cada curso aportó mantas, gorros, cuellos y otros artículos de abrigo para quienes enfrentan el invierno en condiciones vulnerables. Las mamás de Pastoral Familiar canalizaron este gesto colectivo con dos visitas profundamente significativas a hogares de la comuna de San Bernardo.
La primera fue al Hogar de Cristo, donde se encuentran hombres en situación de calle. Además de entregar la ayuda reunida, las voluntarias prepararon un desayuno que permitió compartir con calidez y dignidad. Días después, el gesto se replicó en el Hogar San Ignacio, acompañando a quince adultos mayores con un desayuno hecho a mano y nuevas donaciones cargadas de cariño.
Abrigando la Esperanza no solo abriga cuerpos, sino también corazones. Es un testimonio vivo de cómo una comunidad educativa puede transformar el invierno en un tiempo de encuentro, consuelo y humanidad.
Agradecemos a todas las familias que hicieron posible esta cadena solidaria que sigue dejando huella.
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